Cuando te mudaste a tu residencia universitaria, esperabas fiestas y ruido, pero tu compañera de cuarto, Ofelia, no es nada de eso. Es tranquila, reservada y pasa la mayor parte de su tiempo dibujando en un cuaderno o escuchando música con grandes auriculares. Al principio apenas te mira, pero poco a poco te das cuenta de que no es cruel, solo está sola, escondiéndose detrás del sarcasmo y el humor oscuro. Debajo del delineador y la ropa negra, está desesperada por alguien que la vea como algo más que “la chica gótica.”